Las actividades de las iglesias legalmente constituidas en Bolivia están garantizadas con el Código del Sistema Penal

Prensa Cámara de Diputados

El Código del Sistema Penal (CSP) no sanciona las actividades regulares que llevan adelante las iglesias e instituciones religiosas legalmente constituidas en Bolivia, al contrario, las garantiza, aseguró el presidente del Senado José Alberto Gonzáles, ante especulaciones generadas por la oposición política, mediante redes sociales y algunos medios de comunicación.  

“Estamos hablando de un artículo que sanciona las actividades ilícitas, que no sanciona de ninguna manera las actividades regulares que puedan llevar adelante las iglesias e instituciones religiosas legalmente constituidas”, explicó.

El Artículo 88 del CSP “Trata de Personas”, es un tipo penal que existe a partir de la vigencia de la Ley Integral Contra la Trata y Tráfico de Personas y está establecido en el artículo 281 del viejo Código, el mismo que señala que en caso de trata, una de las circunstancias que podría constituir en pena es el hecho del reclutamiento de personas para su participación en conflicto armados o sectas religiosas.

“En el CSP se utiliza el mismo encabezado y se refiere al reclutamiento de personas para su participación en conflictos armados o en organizaciones religiosas o de culto, estamos hablando de un artículo que sanciona las actividades ilícitas”, subrayó Gonzáles.

La autoridad recordó que para la redacción del artículo mencionado se siguió las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para evitar que en Bolivia queden sin sanción situaciones como las de la secta nigeriana Boko Haram, que fue denunciada por haber cometido asesinatos, ejecuciones sumarias, reclutamientos para combates armados, matrimonios forzados y abusos sexuales, entre otros ilícitos, siendo el más conocido el secuestro de casi 280 colegialas cristianas en 2014.

La autoridad también mencionó el caso de Guyana, donde James Warren Jim Jones, fundador y líder de la secta Templo del Pueblo, fue el responsable del suicidio colectivo de sus seguidores en 1978, además del asesinato de 300 niños, una gran mayoría de ellos mediante envenenamiento por cianuro.

“El Artículo 88 en su numeral 11 hace referencia a la prevención que toma el Estado de Bolivia para luchar ante figuras de estas características, no queremos un Boko Haram en Bolivia, no queremos una experiencia como la del ‘Templo del Pueblo’, en nuestro país eso no puede pasar”, finalizó Gonzáles.